¿Te suena la frase? ¿O eres más de «Lo perfecto lleva su tiempo»?
Vivimos en una sociedad que valora la excelencia, los logros brillantes y los resultados impecables. Sin embargo, muchas veces esa búsqueda de perfección se convierte en el mayor obstáculo para avanzar. Me ha pasado que me detengo en detalles mínimos, corrigo una y otra vez lo que ya está suficientemente bien, y en ocasiones incluso he abandonado lo que había empezado porque “aún no está perfecto”.
El perfeccionismo da la ilusión de seguridad, pero en realidad esconde miedo: miedo a equivocarse, miedo al juicio, miedo a no estar a la altura. Y mientras espero, mientras esperas, el momento ideal o la versión perfecta de lo que hago, la vida sigue pasando.
Y te quiero compartir mi experiencia….la verdad es que el cambio no lo trae la perfección, sino la acción.
Un paso pequeño, aunque sea torpe o imperfecto, acerca más al objetivo que mil planes guardados en un cajón. Esa publicación que escribo con dudas, esa conversación incómoda que decido afrontar, ese primer intento que no será perfecto… son los que realmente abren el camino.
Hoy hemos cerrado la segunda edición del Programa «Reorganizamos, no juzgamos», un programa de 15 días donde he compartido herramientas para reorganizar la vida/los objetivos, desde la autocompasión y no desde la exigencia.
No se trata de hacer más listas, sino de hacer las paces contigo y con la manera en que gestionas tu tiempo, tus emociones y tus prioridades, sin juicios, simplemente reorganizandote para que poder respirar y avanzar con ligereza.
Así, decir “mejor hecho que perfecto” no significa conformarse con poco. Al contrario: significa confiar en que la práctica y la constancia permitirá mejorar con el tiempo. El progreso llega cuando nos permitimos aprender en el proceso, cuando aceptamos que equivocarnos forma parte del crecimiento.
Te invito a que la próxima vez que sientas que no estás a punto, que aún falta algo para lanzarte… recuerde: la acción imperfecta vale infinitamente más que la idea perfecta que nunca ve la luz.
Elige avanzar. Elige atreverte. Elige hacer, aunque no sea perfecto.
Y si sientes que necesitas acompañamiento para dar ese primer paso sin quedarte atrapado en el perfeccionismo, podemos trabajarlo juntos. Reserva tu sesión aquí y empieza a construir el cambio que mereces.